Auge del Imperio Franco

El título del presente mapa histórico de carácter político es “Auge del imperio franco” y en él vemos reflejada la evolución histórica, política y geográfica de los territorios que comprendían la mayor parte de lo que era la Galia romana desde la ocupación, establecimiento y expansión de los llamados pueblos francos, tal y como se observa en el documento gráfico, desde el 481 hasta los momentos de mayor esplendor del imperio carolingi0. La muerte de Carlomagno en el 814, el posterior reinado de Luis “El Piadoso”, cuyos herederos se enfrentaron cruelmente por las vastas posesiones del imperio, finalizó con la fragmentación de este y su reparto mediante los acuerdos alcanzados mediante el Tratado de Verdún (843).

Tras la caída del Imperio Romano en el 476 comienzan a producirse las primeras invasiones de los pueblos germánicos. Los francos estaban formados por una confederación de estos pueblos germánicos que a comienzos del siglo V se habían instalado, en un primer término, el Norte de Francia y en territorios de lo que es hoy Bélgica. En este contexto, encontramos una Galia dividida por la influencia de otros pueblos: los visigodos, en el Sur, con capital localizada en Toulouse; los llamados burgundios, ubicados en el Este, los cuales controlaban el valle del Ródano; y en el centro, un último bastión de dominación romana cuyo líder era el magister militum. Con Clodoveo I (481-511), jefe de los francos e iniciador de la dinastía merovingia, comienzan a darse una serie de conquistas que dan como resultado la unificación de los pueblos francos, galos y romanos. Sus campañas militares, tal y como podemos comprobar en el mapa, tuvieron como resultado la conquista en escasos años de todas las ciudades desde el Norte del Loira hasta las fronteras con los territorios de Borgoña y Bretaña. Asimismo, su conversión al catolicismo hizo consolidar sus alianzas con la aristocracia galorromana con cuya ayuda logró vencer al rey visigodo Alarico II en la batalla de Vouillé en el año 507. Clodoveo estableció la capital en París y, de acuerdo con la información que se desprende del mapa, el reino estaba dividido en cuatro regiones: Austrasia, Neustria, Borgoña y Aquitania.

Tal y como vemos, el afán de expansionismo de Clodoveo se vio reflejado también en su hijo Clotario I (511-561). A su muerte, en el año 561, los territorios conquistados quedaron distribuidos en tres: por un lado, el reino del Este, Austrasia; el reino del Noroeste, Neustria; y Borgoña. A todo ello le siguió un periodo caracterizado por la diversidad de grupos étnicos, enfrentamientos y alianzas que supusieron la decadencia de la dinastía. Los últimos reyes merovingios pasaron a la historia como los “reyes holgazanes”. Como vemos, hasta Clotario II (584-629) no se volvió a dar síntomas de recuperación: se retornó a unificar el reino, además de realizar una importante y profunda reforma de la administración y la política. A raíz de la nueva distribución de los funcionarios, los mayordomos, cargos de confianza de los monarcas, comenzaron a acumular poder hasta erigirse como los principales administradores del reino ante la incapacidad e inmovilismo de los reyes. A la muerte de Dagoberto I (623-639) “la fuerza de los distintos espacios regionales se impuso definitivamente a través del ejercicio del poder por parte de sus respectivas aristocracias”, las cuales hicieron de las tres monarquías de Neustria, Borgoña y Austrasia “un juguete en sus manos” (García de Cortázar y Sesma, 2008). El papel de los monarcas cada vez iba teniendo menos relevancia y el poder de los mayordomos crecía. Fueron conscientes del papel tan importante de los monasterios y de los obispos, por lo que su estrategia pasó por ir designando afines para ocupar las sedes episcopales, de tal mantera que fueron asentando las bases de verdaderas dinastías.

De acuerdo con los datos que se desprenden del documento gráfico, la mayor parte de los éxitos alcanzados, fueron gracias a los mayordomos de Austrasia. Su posición territorial, frontera con Turinga y Baviera, les otorgó un prestigio y una posición por encima de los territorios de Borgoña y Neustria. Así, en este contexto, la preeminencia e influencia de los mayordomos austrásicos fue un hecho. Los representantes de las dos familias más destacadas, Pipino de Landen y Arnulfo de Metz, se unieron mediante el matrimonio de sus respectivos hijos, creando así los cimientos de una dinastía de mayordomos. Asimismo, Pipino de Herstal, descendiente de los anteriores, consiguió aunar en su persona los cargos de mayordomos de los tres territorios en el 687, orientando sus esfuerzos en los años venideros a la toma de Frisia, en el Norte. Al fallecer en el año 714, le sucederá un hijo bastardo, Carlos Martel (714-741), inaugurando, así, la dinastía carolingia. Pipino de Herstal dejaba a Carlos Martel las mayordomías de Austrasia, Neustria y Borgoña, añadiendo a ello, además, el título de príncipe de los francos. Comenzó a tomar posiciones y reforzar su autoridad, primero para relajar las tensiones internas con la aristocracia (otorgándoles beneficios territoriales a cambio de su apoyo y a costa de las expropiaciones que había realizado a las instituciones eclesiásticas); y después para continuar ampliando su influencia territorial. De esta manera, tal y como se puede observar en el mapa, en el Norte trató de continuar con el control de Frisia, emprendido por su padre; y contener a los sajones y alamanes; y en el Sur, su propósito era reducir a los musulmanes, hecho que consiguió en el 732 en la batalla de Poitiers, frenando la invasión islámica del resto de Europa. Carlos Martel fallecería en el 741 dejando el poder a sus dos hijos: Carlomán y Pipino, llamado, El Breve, quedando este último al frente de todo el territorio al abdicar Carlomán. Pipino El Breve destronó al último rey holgazán en el año 751, con el apoyo del papa, preocupado por las acometidas de los lombardos en Italia; de tal manera que se alzaba como rey de los francos, consumándose la alianza entre los francos y el papado. A raíz del éxito de las campañas contra los lombardos, Pipino entregó al papa el exarcado de Rávena y la Pentápolis, lo que pasaron a formar parte del ducado de Roma en base a la denominada falsa Donación de Constantino, por la que el emperador cedía al papa a comienzos del siglo IV la ciudad de Roma y las provincias y distritos de Italia y Occidente.

La muerte de Pipino El Breve supuso un nuevo reparto del regnum francorum entre sus hijos Carlomán y Carlos. El fallecimiento de Carlomán dejó todas las posesiones en manos de su hermano Carlos, posteriormente apodado el Magno: Carlomagno. Su política de conquistas continuaron la línea de su abuelo y su padre, así tras cerrar la conquista de Frisia, sus esfuerzos se orientaron a derrotar a los sajones de Germania, lo que alcanzó entre el 772 y el 804; contra los lombardos en el 774, proclamándose, tras la batalla de Pavía, en rey de los francos y los lombardos, tal y como vemos reflejado en el mapa, al mismo tiempo, el papa le otorgaría el título de patricio de los romanos; y, finalmente, contra los musulmanes, en el 778, siendo derrotado en la batalla de Roncesvalles por montañeses vascones, donde fallece su sobrino el conde Roldán, hecho que recoge la famosa Chanson de Roland, primer cantar de gesta francés, que transformó a los vencidos en héroes. En el 801, de acuerdo con los datos que se deducen del mapa, Carlomagno conquista Barcelona y cambia su estrategia contra los musulmanes: las ofensivas fueron sustituidas por la acogida de los cristianos que huían del Islam, así se constituyó una especie de frontera defensiva de Cataluña y Navarra llamada Marca Hispánica. De la misma manera, se establecieron otras marcas fronterizas como defensa del imperio ante las amenazas de los pueblos enemigos: la Marca Panónica y la Marca Oriental, contra los ávaros, serbios y albanos; y la Marca Soraba contra los eslavos.

En el 800 Carlomagno fue coronado por el papa como emperador romano, estableciendo su residencia en Aquisgrán, presentándose, así, como el sucesor del Imperio Romano de Occidente, lo que no sentó bien al Imperio Bizantino.

Carlomagno murió en el año 814 y asciende al poder Luis El Piadoso cuyo reinado estuvo marcado por las dificultades de administrar y controlar un imperio tan vasto y diverso. A su muerte, se produce una guerra civil que concluye con los acuerdos del Tratado de Verdum del año 843, quedando dividido el imperio en tres partes: la zona central fue para el primogénito Lotario. Se llamó Lotaringia y era un territorio que abarcaba desde el Mar del Norte hasta Italia aunando las dos capitales imperiales: Aquisgrán y Roma; la Francia Occidentalis quedó en manos de Carlos El Calvo; y la Francia Orientalis, la futura Alemania, pasó a Luis El Germánico. La desintegración definitiva del imperio carolingio se produjo debido a los asaltos y embestidas de las denominadas segundas invasiones, llevadas a cabo por vikingos, sarracenos y húngaros.

Bibliografía:

García de Cortázar, J.A. y Sesma, J.A. (2008). Manual de Historia Medieval. Madrid, España: Alianza Editorial.

Halphen, L. (1992). Carlomagno y el Imperio Carolingio. Madrid, España: Ediciones Akal.

Orlandis, J. (2000). La doble conversión religiosa de los pueblos germánicos. AHIg, volumen 9, pp. 69-84. Recuperado de https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=244443

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